Por eso es un momento estupendo para escribir sobre el tema, porque no se celebra nada y son cosas que se debe respetar y poner en práctica todos los días, como con el día de la mujer que ha sido este mismo mes o el de los enamorados; que no sea algo de unas pocas horas, que tenga sentido siempre.
Empezaré por decir que no sé mucho acerca de los hombres, no lo soy y mi pareja no o es; mi relación con ellos es bastante lejana y aunque hay hombres por todos lados no es que yo me relaciones especialmente con ellos de cerca.
Por eso creo que no los conozco, no sé bien como piensan, ni lo que quieren, qué cosas les asustan y cuáles les hacen sonreír, solo puedo dar por hecho a base de tópicos y creo que eso es injusto, como siempre que hacemos nuestras conclusiones intransigentes por las cosas que pensamos saber.
Supongo que al ser mujer y pertenecer a un minoría que lucha por la igualdad y no discriminación, siempre estoy demasiado ocupada en mirar mi propio ombligo, en estar a la defensiva pensando en un posible ataque. Sin embargo, sé que los hombres no tienen que ser enemigos, deberíamos ser todos aliados.
Me parece que tienen sus propios temas, que estamos todos tan condicionados a lo que supuestamente debemos ser y lo que se espera de nosotros, que a veces no nos permitimos ser naturales porque no está bien que los hombres lloren, ni que muestren su sensibilidad, lo hombres deben ser unos machotes, trabajar para mantener y cuidar de la familia, beber cerveza, adorar el fútbol, los coches y ser unos manitas, deben sacar a la mujer y los hijos el domingo a pasear por ahí y comer fuera, deben, deben, deben... pasa igual que con nosotras.
¿Qué hay de los hombres que aman la poesía, el ballet, que son amos de casa, que lloran como magdalenas viendo un culebrón, que son delicados y no saben ni cambiar una bombilla?
Ah, ya que son todos maricones...
En principio es más fácil y cómodo ser hombre en esta sociedad machista y patriarcal y si ya le unimos ser blanco, rubio y heterosexual es la perfección... en fin.
Quizá me esté equivocando, tal vez en este momento que tengo de empatía no esté acertando en nada, pero a mí me parece que es muy difícil ser mujer... y también hombre y no solo entre ellos sino a la vista de las féminas que desgraciadamente aún dan por hecho ciertos comportamientos que se supone que debemos tener cada sexo.

Es difícil ser diferente, es complicado cambiar y tener otra mentalidad para los que te desaprueban, lo entiendo.
Hacer lo que no se espera de ti porque es lo que te hace feliz (dentro de unos límites, evidentemente) me parece de valientes.
Todo esto viene porque hace poco vi a dos chicos gays de la mano, paseando tan felices por mi barrio y es algo a lo que no suelo estar acostumbrada porque es menos habitual que ver de la mano a dos muchachas.
Un hombre se paró y se dio la vuelta para mirarlos. Soy muy consciente de que los miró pensando algo muy diferente a lo que estaba pensando yo al observarlos.
El cuadro es una obra de la artista Piper, de su serie "Erotic dreams". Si queréis saber más sobre ella, pinchad en el enlace Piper

