Hace unas semanas nos dieron a mi novia y a mí el domingo. No empezaba especialmente bien porque teníamos que ir hasta el ambulatorio del centro, es decir, el que está abierto para las urgencias porque es allí donde, entre otras cosas, ponen inyecciones los fines de semana.
Así que nos levantamos bastante pronto para coger el autobús porque además el fin de semana hay menos viajes y cuando llegamos a la parada más cercana empezamos a ponernos de mal humor porque era la hora de que pasara y por ahí no aparecía ni el tato.
Había bastante gente más esperando y alguien que pasó nos dijo que iba a tardar porque había una carrera, una media maratón que se disputaba a esas horas y que pasaba justo por el recorrido que hacia el bus, uno que, mira que casualidad es el que justo llega al hospital, el único que va directo hasta allí, ¡para una urgencia vamos!
Así que ni cortas ni perezosas echamos andar pensando que acabaríamos llegando antes caminando al centro de la ciudad.
Unos pocos metros más y nos encontramos con uno de esos puestos donde los corredores pueden coger agua, además de varios policías y voluntarios y por supuesto la calle cortada par los coches y de nuestro autobús.
Llegamos tan oportunamente que justo pasaban los corredores en ese momento y vi algo que me dejo flipada: los voluntarios les daban botellas pequeñas de agua abiertas prácticamente al vuelo y casi todos ellos daban un trago o se echaban un poco en la cabeza o la cara y luego la tiraban al suelo.
Flipé, vi una tras otra tener el mismo final, todas las botellas llenas a un 80 o 90 por ciento de su capacidad tiradas, desperdiciadas por la carretera y yo alucinando por la cantidad de agua que no iba a valer para nada y el dineral en botellas que también iba a la basura. Es que es pensarlo y me pongo de mala leche porque aun no lo entiendo.
He de decir, en honor a la verdad, que unos pocos cogieron la botella, dieron un trago y la conservaron en la mano para seguir aprovechándola.
En fin, que yo aun estoy alucinando, tuvimos que ir y venir andando del centro a casa porque ni autobuses ni coches podían pasar por allí y encima ver como se tiraba el agua. De traca, vamos.
¿Os parece bien que las pobres botellas de agua tuvieran ese final? ¿Soy yo la que exagera por parecerme tan mal?
Sé que este post no va a ser del agrado de todos y que quizá muchas personas, sobretodo padres se me van a echar encima después de leerlo. Pero me parece interesante escribirlo, contar como veo yo las cosas en este tema y que quizá más de uno reflexione por si, quizá, llevo un poquito de razón en mis palabras.
La familia y los amigos siempre quieren lo mejor para nosotros, está claro y por encima de todo, los padres.
Ellos son los que nos han cuidado desde siempre y los que hacen y darían todo por sus sus hijos sin ninguna duda.
Pues aquí es donde yo quiero llegar, no dudo de las intenciones buenas de todos nuestros progenitores, independientemente de que luego puedan desarrollar mejor o peor esta tarea de educarnos y mimarnos.
Estoy harta de ver a madres llevando la mochila pesada de sus pequeños para que no sufran dolores de espalda, padres que echan a correr cual rayo cósmico si ven que su princesa se ha tropezado con los patines y puede merendarse en suelo, igual que un largo etc de circunstancias y sucesos similares donde a los adultos les va la vida.
Bien, hasta aquí perfecto. Pero todos esos que tanto vigilan la buena alimentación de sus hijos con productos de buena calidad y todo natural, que pagan fortunas en actividades extraescolares para que sus hijos sean ministros, que les compran todos los juguetes y artilugios de moda para que los niños no se sientan discriminados, que los llevan el domingo al circo, al zoo o al parque de atracciones, que no salen con amigos porque hay que respetarles las horas de las comidas y la siesta, que solo les dejan ver programas educativos, ¿no se dan cuenta de que hacen algo tan horrible, algo tan perjudicial y altamente dañino para sus hijos -y evidentemente para ellos- como hartarse de fumar en su presencia?
Sí, quizá yo soy una exagerada, a lo mejor he dado mucho bombo y muchas vueltas para llegar a esto, pero es que me parece totalmente ridículo tanto cuidado y luego hacer cosas como fumar delante.
Los padres hacen tonterías malas para un niño como comprarles comida basura para quitarse de cocinar o darles zumos prefabricados y bollería industrial por no hacerles un bizcocho casero, un bocadillos o un zumo natural de frutas, les dejan ver películas para mayores de edad que luego crean traumas, les compran videojuegos y les "endiñan el móvil" cuando dan guerra para que les dejen en paz en vez de salir al parque a que jueguen con otros niños y se manchen si hace falta o darles para entretenerse un libro.
No es cuestión de que los niños sean perfectos ni tampoco los padres, pero sí de que a veces sean más conscientes de como crían a sus hijos.
Sí, todos van a crecer y desarrollarse, sí, todos van a hacerse adultos igualmente, pero que diferencia si son hombres y mujeres cariñosos, respetuosos, amables, conscientes de las cosas buenas y malas y con capacidad para elegir libremente lo que es mejor y no que sean vagos e hipócritas, agresivos y maleducados, por decir unos ejemplos.
Ninguno hacemos todo bien, eso está claro y lo sé porque yo soy la primera que me equivoco cada tres pasos, pero al menos pensemos un par de minutos en ello.
¿Sois buenos padres? ¿Fumáis delante de vuestros hijos? ¿Discutís como histéricos y ellos os ven? Espero vuestras opiniones.
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¡Como son las cosas el ser humano! Desde que conoce la tecnología es incapaz de hacer nada sin ella, se ve atado de pies y manos para lo que antiguamente se hacia a mano.
Todo esto viene a que por ejemplo he ido más de un día al ambulatorio por una consulta normal y el médico se sentía paralizado para atender a los enfermos que estábamos allí y todo porque el ordenador se había puesto "en huelga" no tenia ganas de andar, vaya.
Por otro lado también quiero comentar hasta que punto dependemos de la tecnología, aprovechando para hacer crítica a un comportamiento vergonzoso en este mismo ambulatorio.
Tenemos a los enfermeros que parecen que no entienden cual es su trabajo (con esto no quiero decir que sean todos, que hay de todo en la viña del señor) y esto es porque sé de una paciente (que es alguien cercano a mí así que tengo la anécdota que casi primera mano) que fue hace unos días a por tiras para la máquina de mirar cual es la glucosa que tiene en sangre y se encontró con todo problemas.
Los enfermeros le dijeron que tenía que sacar cita para enfermería. Bien, hasta aquí todo normal aunque su doctora momentos antes dijo que si era para ella debían dárselas en ese instante, sin más excusas ni retrasos.
Pues no consintieron recetarle las tiras en el momento sino que le dieron hora para otro día. Con su cita en mano, la mujer se dio cuenta de que la cita es para dos meses después.
Aquí viene el problema, siendo necesario un control exhaustivo de 3 o 4 veces al día de la glucosa ¿qué tiene que hacer esta mujer mayor para que un simple enfermero teclee dos tonterías en ordenador y que pueda sacar las tiras?
En fin, que cuando tenemos tecnología para el beneficio de todos nos encontramos con gente incompetente, irresponsable y sin luces que prefiere pasar de la humanidad o mejor dicho, se pasa el tiempo jugando con el móvil en vez de darle lo que necesita una persona.
Justo no hacerlo puede llegar a causarle a la paciente un bajada o subida de azúcar descontrolada y crear serios problemas o incluso la muerte. Así esta la sanidad, familia, no os pongáis malos por vuestro bien.
¿Habéis tenido malas experiencias con las modernidades?
Desde luego si te pones a pensar, cada dos por tres se tienen anécdotas que contar del día a día y ayer como no iba a ser menos, sucedió algo digno de ser contado, en mi humilde opinión.
La cosa fue que necesitábamos un cable para la televisión (no vayáis a ser cotillas y preguntar para qué, cómo ni de qué manera porque yo de eso no entiendo y solo sé que era un cable) así que fuimos con unas amigas en busca de él, pensando que sería pan comido, comprarlo y listo.
Pero nooooo, ¿para qué iba a ser todo tan fácil de primeras? una de nuestras amigas -mira tú por donde- es experta en estos temas - una friki de la tecnología, vamos- y cuando entramos en la tienda fue ella quien se acercó al dependiente para pedirle lo que nos hacía falta.
Él con toda la cara de perdido coge y le dice que no lo tienen y que básicamente no tenía ni idea de lo que le estaba hablando.
Bueno, nuestra amiga ya empezaba a poner cara de indignación. Llegamos al pasillo donde estaban los cables oportunos y volvió a preguntar a otro joven que parecía de la sección y que debería estar más avispado que el anterior.
Minuto y medio más tarde a nuestra amiga ya empezaba a hinchársele la vena del cuello y la de la frente.
Evidentemente en este caso tampoco sabían de que hablaba, de hecho a mí me parecía entender que el trabajador le aseguraba no solo que no tenían lo que pedía, sino que no existía tal cosa.
¡Uh, la cosa como se ponía! nuestra amiga hablaba con toda la propiedad del mundo porque resulta que es, por un lado técnica superior en realización de audiovisuales y espectáculos y por otro técnica superior en desarrollo de productos electrónicos.
Sí, lo sé, a mí también me suena a chino porque yo lo que estudio es Derecho, pero para que nos entendamos, si sabe de algo es de tecnologías, de audio, de vídeo y de cosas electrónicas.
Así que estaba que trinaba, le ponían en duda sus conocimientos y su razón y yo creo que además el chico pensaba que las chicas no tienen ni idea de esos temas.
Al final no encontramos, está claro, lo que buscábamos porque no lo tenían, pero pudimos irnos con otro cable que también nos solucionaba el problema.
Lo que se dice irnos sin mayores acontecimientos fue solo hasta llegar a la caja para pagar.
El dependiente nos dijo que costaba 2,99 Euros y cuando la cajera leyó el código de barras en la pantalla salió que teníamos que pagar 5, 99.
Bueno, sigamos con la batalla. Nuestra amiga, que ya estaba más que harta dijo a la cajera que ese no era el precio que nos habían dicho. Ella llamó a la sección y le aseguraron que el articulo valía lo que decía la pantalla. Le comentamos que las cuatro amigas habíamos entendido perfectamente 2,99 y que, de hecho, eso era lo que ponía en el cartel. No podíamos estar todos equivocados.
Nuestra amiga le dijo que entraba dentro a corroborarlo y la cajera tras comentarlo por teléfono al dependiente, colgó, marcó 2,99 euros y nos dijo tal cual:
- Os lo dejamos a este precio porque habéis dicho que sino ibais a entrar.
Nos cobró y salimos de la tienda. Una vez fuera aún había disconformidad, con la misma dos de las chicas volvieron a entrar y otra amiga y yo esperamos fuera.
Poco después salieron sonrientes. Sacaron el móvil y nos enseñaron dos fotos; en la primera estaba efectivamente el cartel de 2,99 Eurosy en la segunda otro cartel de 4,99 justo de donde habíamos cogido el cable.
Conclusión: el vendedor nos había dicho 2,99, el otro cartel decía 4,99 y la cajera aún no contenta quería cobrarnos 5,99. en fin, todo de película mala, de verdad.
Después de esta peripecia de sábado por la tarde, solo puedo afirmar que las empresas contratan a empleados que no tienen ni idea de lo que venden, que si no hubiéramos tenido razón de verdad no nos habrían cambiado el precio y lo ultimo que puedo asegurar es que siempre hay que ir a comprar las cosas raras con una amiga experta.
Y ahora por favor dadme vuestra opinión ¿Vosotros también sois listos? ¿Os toman por idiotas en las tiendas? ¿Tenéis un grupo de amigos en el que cada uno sabe de una cosa y entre todos sabéis de todo?
Este post quizá va a ser un poco raro, pero me ha venido la idea así de repente y me ha apetecido escribirlo.
Internet es un mundo interminable, sin principio ni final, algo así como el mismísimo universo, hay de todo, está claro y podemos encontrar buena gente, mala gente y gente intermedia, por así decirlo.
Hace poquito que tengo este blog, pero sé lo suficiente como para afirmar que las redes sociales y demás webs se alimentan de personas, de seguidores para ser mas exactos y tengo claro que todos necesitamos de todos y que mejoramos y avanzamos, que crecemos y aprendemos con la ayuda de unos y de otros.
Mi cuenta de twitter del blog tiene cerca de 500 seguidores y con poco más de un mes el blog tiene 26 seguidores directos, ¿no es mucho? bueno, no es poco para no llevar ni dos meses y sinceramente estoy muy orgullosa de ello.
A veces hablas con diferentes blogueros y personas que no lo son y nos invitamos a seguirnos y a compartir nuestras entradas, a darnos likes en los post y a comentarnos. Con ello conseguimos lo que decía antes, ayudarnos a crecer y a llegar a más gente y es algo que particularmente me parece maravilloso.
Es increíble ver un nuevo seguidor, un comentario, un me gusta, un retwiteo y otro +1 en google + o que alguien te haya añadido a sus círculos... en fin, te hace sentir que lo que haces le gusta a los demás y que vale la pena.
Me he dado cuenta de que hay varios tipos de personas por las redes sociales, lo cuento según mi experiencia propia y por esa manera los voy a clasificar.
Primero están las personas a quienes invitas a seguir tu blog y nunca contestan, luego los que te contestan y te piden que también les sigas tú y muy amablemente los dos nos seguimos.
Además tenemos los que son tan simpáticos y buena gente que empiezas a hablar con ellos incluso hasta ser amigos.
Los últimos de la lista son los estafadores, los timadores, los agonías, esa especie que se hace la simpática, que te contesta, que te invita a seguirle, que asegura que te dará follow y cuando ya te tiene de seguidor... puffff desaparece, no te corresponde y nunca más te habla y ya no hay persona educada, ni simpática, ni sincera y ni mucho menos "legal".
Me parece que está absolutamente feo ser de esos, no cuesta nada echar una mano, no causa molestia ni dolor ayudar y sobretodo cuando la otra persona se ha molestado en ayudarte a ti, en serio, es bueno darse cuenta de esto y rectificar.
Estos comportamientos dicen mucho de las personas, desde luego, porque son los pequeños detalles los que nos hacen enormes y los que agrandan o encojen el corazón y el alma.
Hoy por ejemplo invité a un escritor a seguirme en el blog y él me invitó a ver el booktrailer de su novela.
Nos hemos retwiteado y me ha ayudado muchísimo con bastantes dudas que tenía acerca de publicar, así por la mera bondad de su persona y tras pedirle si podía preguntarle cuando me surgiera algo más, me ha dicho enseguida que encantado.
En fin, creo que no tengo que añadir nada más. Solo me queda dar las gracias a quienes me leéis y seguís, a quienes compartís mis entradas y comentáis, sin vosotros no seria posible nada de esto.
¿Cuántas veces os habéis encontrado a este tipo de gente? ¿Creéis que hay más clases?