siempre será el cobijo del humano,
aunque él no ve más allá de su propio ombligo.

que permites todas las barbaries
que se le ocurren
y te revelas en contadas ocasiones
cuando ya es inevitable para poder sobrevivir
y es entonces cuando esa pequeña vida humana
ve que no es el centro del universo
sino que es el último en la escala,
siendo el más horrendo despojo
que puede causar tanto dolor a su propia madre
y a si mismo,
lamentándose siempre a destiempo
y pidiendo disculpas cuando no tiene solución.
Madre,
suelta tu lanza en tus noches oscuras
partiendo el techo en mil pedazos,
limpia las costas con tu escoba para barrer toda suciedad depositada en tus orillas,
aspira, riégalo todo a tu antojo, haznos vibrar como solo tú sabes

Por siempre estarás viva,
tu interior siempre latiendo,
vomitando como hace miles de años sobre Pompeya
pero sobre todo, recuerdanos lo pequeños que somos.
Hacemos oídos sordos de las señales que ya nos está mandando. El ser humano y su estúpida tendencia a destrozar incluso lo que le hace falta para sobrevivir.
ResponderEliminarUn abrazo grande.
Cuanta razón Mrs Sofía, no cuidamos lo que más necesitamos, no sé qué pensamos que vamos a respirar cuando nos lo carguemos todo... ya inventarán alguna aplicación de móvil, no? Pufff, en fin. Un abrazo y encantada de verte por aquí
EliminarDeberíamos cuídarla bastante mejor de como lo hacemos. Si a día de hoy ya sembramos muchas consecuencias de nuestros actos, no quiero saber que pasará en las siguientes generaciones... ¿qué clase de mundo les dejaremos?
ResponderEliminarExactamente Raude, yo no tengo hijos ni voy a tenerlos, pero pensar en lo que les va a venir y no hacer nada por quienes les duele, tiene narices; hay tantas pequeñas cosas por las que empezar, reciclar, ir más a pie, reutilizar un folio por el otro lado, no ensuciar el campo y la playa si vamos a pasar el día... en fin, mil maneras que enseñar a los peques y que no cuestan nada. Un abrazo
Eliminarlos primeros versos son duros. Pero pueden llegar a ser muy reales e incluso fácil que ocurra. Es evidente que hay mucho que cambiar.
ResponderEliminarMe ha llamado bastante la atención que siempre somos nosotras las que hacemos ese "algo mal".
Tan listos que parecemos y al final somos el animal más tonto del planeta. Un saludo
EliminarYo creo que es la sensación de libertad que te aporta la naturaleza, ¿verdad?
ResponderEliminarBesossssss.
Yo soy muy de ciudad jajaja pero la naturaleza de llena de vida y hay que mantenerla. Un besazo
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