
Llego a la esquina donde le perdí la pista y me encuentro una nota diciendo: sígueme. Miro hacia un lado y hacia otro y no veo nada más que vaya dirigido hacia mí.
Sigo hacia delante y justo en un recoveco que hay entre el ascensor y la cabina de la taquilla, me toman del brazo y me meten hacia el hueco que queda en la oscuridad, donde no llega la luz fluorescente de los tubos del techo.
En ese momento me empieza a entrar miedo, pero cuando descubro que estoy pegada a una camiseta blanca que cubre unos pequeños pechos y ese pelo que recuerdo a la perfección de un instante atrás, mi mente empieza a vibrar de tanto pensar que ya no hay nada claro sobre lo que pueda suceder en ese momento.
Ella se acerca a mis labios y me dice: si te he llamado tanto la atención no me pierdas la pista. Me suelta las solapas de la chaqueta y echa a andar, saliendo del metro.
Yo me quedo helada por un instante, pero lo justo para poder reaccionar y ponerme a andar; lo que no sé todavía es si seguir mi instinto o continuar rumbo a mi casa, que era mi plan inicial.
No, no, no ¿qué digo? Esto no puede quedar así, se empieza a despertar una curiosidad en mi interior que me hace notar arder mi vientre bajo.
Hi!
ResponderEliminarA mi nunca me pasan estas cosas y mira que má dice que soy guapa...
Es que lo mismo tú sales poco Mini Fu o quizá no montas en metro jajaja. Besitos
Eliminar¿Hay segunda parte o has dejado inconclusa la historia para que los subconscientes creen su propio final? jajajaja, pienso como Mini-Fu estas cosas sólo pasan en las pelis...
ResponderEliminarJajaja, esta es la segunda parte pero tendrá que haber un tercera, no? la historia lo merece.
Eliminar¿Eso te pasa a ti en el metro? ¿En el tren?
ResponderEliminarNo me refiero a que te pase, sino que apuesto a que se te ocurre mientras viajas, y vas divagando.
Besossssss.
Podríamos decir que a veces estos viajes te despiertan la imaginación jeje un abrazo
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