Hablamos de esto y de aquello, de como nos iba la vida, que si sus clases, las mías, como eran los alumnos ahora, las preferencias a la hora de estudiar y entonces fue cuando me dijo algo que me dolió en el alma, las humanidades están desapareciendo de los institutos.
Más bien me dijo que este curso no habían podido formar una clase de alumnos que hubieran elegido esa opción para el bachillerato y que ya ni quedaban profesores en el centro que las impartieran.
Me parece totalmente desalentador, pero si lo piensas dos veces, bastante lógico. Las carreras con más salida profesional no son precisamente de letras y menos aún letras puras.
Vivimos en un mundo de continuo cambio y evolución y lo que tiene enganche son cosas relacionadas con la economía y las tecnologías en todas sus ramas posibles.
Es algo que me entristece y por eso lo escribo, quizá le interese a poca gente o a ninguna o tal vez bastantes personas se sientan muy sorprendidas como yo y les parezca tan horrible como a mí que la humanidad solo mire al futuro, preocupándose a donde va y desechando totalmente la preocupación de donde venimos.
¿Pero qué sería de nosotros sin la filosofía, la literatura, la historia, las lenguas muertas, la historia del arte?
Nadie ve la importancia de conocer los errores y aciertos del pasado en la historia, la forma de pensar y darle vueltas a cada idea de la vida con la filosofía, de donde viene nuestra propia lengua y los primeros alfabetos que acabaron dando este con el que ahora mismo escribo, las grandes obras de todos los tiempos que nos relatan las dudas e inquietudes y los anhelos de las pasadas épocas y que, al fin y al cabo, no son tan distintos de los nuestros.

Pero ya no interesa desarrollar una mejor comprensión y expresión oral y escrita si nos comemos las letras en los mensajes, ni aprender a entender mejor otras culturas si cada vez somos más racistas, ni el comportamiento de nuestros antepasados y su cultura si ya no están en tiempo presente, ni todo el arte que tenemos en los museos, iglesias o edificios porque son un rollo.
A mí me parece que todo eso es cultura, historia, arte, pensamiento, enriquecimiento personal y creación humana a borbotones. No podemos desarrollarnos si no sabemos como empezar.
Un cocinero no podría hacer platos modernos sin saber de la cocina tradicional, un arquitecto no podría diseñar sin saber de construcciones primitivas, un buen escritor no podría serlo sin haber leído cientos de otras de todos los géneros... si lo pensamos, con todo pasa igual.
Evidentemente yo estudié el bachillerato de humanidades y lo haría de nuevo si volviera hacia atrás, el latín y el griego clásico me han enseñado mucho sobre nuestra cultura y nuestra forma de escribir, incluso en la carrera que estudio aparecen muchísimos término en latín y confieso que me encanta.
Sobre haber estudiado historia del arte, sencillamente no tengo palabras, nunca antes había mirado con tanta intensidad monumentos y demás obras que se pueden encontrar por la calle, eso sin contar con museos y exposiciones que, si puedo, no me pierdo.
Cada día ponemos en práctica las humanidades y ni nos damos cuenta y expresiones tan contidianas como a priori, curriculum vitae, déficit, opera prima o in albis tienen muchos, pero que muchos años. No dejemos que la humanidad, en general se pierda del todo.