lunes, 12 de noviembre de 2018

Tu luz

Está claro que no me quieres como yo a ti,
hace demasiado tiempo que  lo sé 
y me engaño diciendome que sí.

Pero no, no me quieres, 
no lo haces si cada vez que dedicas palabras bonitas 
de forma pública
nunca me nombras a mi;
no han sido ni dos ni tres veces, 
y he pasado por alto la ofensa porque... 
porque eres tú, 
-supongo- 
y te perdono casi todo.

Lamento sufrir tanto por ti, 

preocuparme, pasarlo mal, 
interesarme, procurar tu bien, 
intentar estar siempre para ti y ayudarte 
y no obtengo respuesta.

Estoy harta de disimular tus feos, 

de protegerte, 
de cubrirte, 
de adornar tus mentiras, 
de justificar tus rarezas, 
de quererte sin recibir compensación
ni cariño de vuelta. 
Estoy harta.

No sé si más harta de mí o harta de ti, 

porque no me pediste que te quisiera, 
ni me que quedara.
Intentaste alejarme con tus alegatos y tu indiferencia 
y yo he sido tan testaruda 
buscando tu caso,
que me he olvidado de mi orgullo 
y de mí,
en ese aspecto.

Seguramente soy una estupida. 
Estupida por quedarme, 
por seguir, 
por empeñarme en que vales tanto la pena, 
en que no puedo dejar que te apagues,
no puedo dejar que se vaya tu luz.

1 comentario:

  1. Yo creo que todos cuadno nos enamoramos o cuando queremos, en general, tenemos un punto estúpido. HArta, pero cuesta irse, desprenderse.
    Besos.

    ResponderEliminar