lunes, 20 de noviembre de 2017

Desapercibido

Es increíble como es el ser humano, como es capaz de desterrar a otro de su lado por acciones que ha realizado y que no son las apropiadas y sin embargo, a la hora de recibir un beneficio de esa persona, cuando no está, no reprime su sentimiento de querer.
Ya no recuerda aquello por lo que se le castigo, ahora solo mira el enriquecimiento material por el que se le ha compensado, beneficiándose en algunas ocasiones en modo de salvación, en un instante crucial en su vida.

Momentos antes, yació en una triste y sola cortina, en una madrugada de silencio para pasar desapercibido y no molestar mucho.
En el silencio que tiene la oscuridad se unió a ese silencio, sin avisar ¿para qué? Ya eran pocos los que esperaban la salida por la puerta grande, nadie esperaba que salieras por el pasillo de atrás con las luces apagadas.

Las llamadas tempranas no auguran nunca noticias benévolas, dejando el alma desconsolada, al ser una sola la que tiene que enfrentarse a un cuerpo frío, en el que el último aliento abandonó hace ya unas horas.

Es triste tener que esperar en una sala a que pueda continuar con los pasos a seguir después de que el ama abandone el cuerpo.
Mientras llega alguien a acompañarte en esos momentos tan difíciles; te sientes como un animal atemorizado ante la mirada de muchas personas observándolo sin saber que le va a pasar.

Pero la vida sigue, tú pasaste a otro plano sin hacer mucho ruido y los demás no recordarán nada de ti.

lunes, 13 de noviembre de 2017

Tú por mí, yo por ti

Había una vez un hombre muy deprimido. Siempre estaba triste y melancólico y caminaba por el mundo cargando penas, problemas y demás infortunios.

Un día decidió que estaba harto, que ya no podía más, que era incapaz de levantarse otro día a vivir y luchar; sencillamente estaba cansado.

Miró sus redes sociales en el ordenador, hizo lo mismo con las aplicaciones del teléfono móvil y recorrió con la vista a todos los compañeros de trabajo que le rodeaban.

Pensó que tal vez y solo tal vez, algunos de ellos valdrían la pena y que quizá se aventuraba demasiado a tirar la toalla porque a lo mejor y solo a lo mejor, le importaba a unos cuantos, le tenía alguien cariño o si desaparecía lo sentirían y le echarían de menos.

Así que se fue a a su casa meditabundo y angustiado como siempre y tras cenar por costumbre más que por verdaderas ganas, se sentó delante de su ordenador personal. 
Allí creo un evento para ese mismo fin de semana donde se podía leer que quería desaparecer del mundo y que los convocaba para ver si alguien podía darle alguna argumentación que le hiciera cambiar de opinión y no quitarse la vida la siguiente mañana.

Aunque era un hombre sin mucho garbo, poco agraciado, infeliz y siempre deprimido, tenía una gran virtud, era muy disciplinado y así, metódicamente como era él, envió las solicitudes de aquello a todos los amigos de facebook, lo compartió e su muro, lo fijó en otra red social, hizo la pertinente foto que recibió algunos me gusta y escribió por el móvil a familiares, conocidos y compañeros de trabajo y hasta de la universidad. 

Al día siguiente empezó a recibir algunas respuestas, unos le decían que no podían asistir porque era muy pronto y a esas horas trabajaban, otros le dijeron que era muy tarde porque teniendo niños ya se sabe, los de más allá le dijeron que estaban fuera ese día, los de más aquí le argumentaron que estaban malos, indispuestos, con enfermedades varias y sin disposición de asistir.
La mayoría vieron los mensajes y directamente no respondieron, solo unos pocos dieron like al evento y alguno medio despistado, seguro, se le ocurrió compartirlo.

Pasaron los días y siguió compartiendo, escribiendo y recordando a los más rezagados que ese fin de semana había algo importante. 
Recibió más excusas y sobre todo más silencios, aún así sacó su reserva de positivismo para ocasiones especiales y sonrió pensando que alguno, seguro y muy seguro, que acercaría al lugar indicado y le haría cambiar de opinión con respecto a esfumarse.

Por fin llego el fin de semana y con ello la fecha de la reunión. Aquella tarde se disiparían sus dudas y empezaría a ver el mundo un poco más colorido y con sentido para quedarse en él y empezar a disfrutarlo, al fin y al cabo, alguno le había dicho que haría "todo" lo posible por asistir y los que no había dicho nada, eran posibles asistentes también que estarían arreglando sus asuntos para poder acercarse, acompañarle en tan señalada ocasión y ayudarle como tantas veces había hecho él con ellos.

Al fin y al cabo, pensó que cuando uno necesita de los demás lo lógico es que esas personas estén, no todas, por supuesto y no siempre, estaba claro y tampoco se demostraba el cariño de la misma manera o por ir ese día, era cierto, pero sabiendo lo importante y no solo importante, sino trascendental porque su vida dependía de ello, por supuesto obtendría respuesta de su gente.

A la hora en punto estaba nuestro hombre en el lugar y diez minutos después siguió sin moverse y viéndose solo, pensó que a la gente le cuesta llegar puntual.
Una hora después pensó que algunos quizá llegaría después de  trabajo y dos horas después se convenció de que de la mayoría habrían ido primero a cenar. Cuatro horas después, se dio cuenta de que no iba a aparecer nadie.

Se marchó a casa, cenó lo que más le gustaba y se acostó. Por la mañana se levantó y se asomó a la ventana.

- No vale nada la pena, lo que yo decía y si lo vale, nadie vino a convencerme de los contrario.
Simplemente se tiró desde el décimo piso y pensó que no había mejor despedida del mundo que intentar volar.

Cuando todos sus conocidos se reunieron en el tanatorio, comentaron unos con otros lo sucedido.
La familia pensó que habrían asistido al evento pasado los amigos y los compañeros dijeron que pensaban que para esa ocasión le hubieran venido mejor las palabras de ánimo de los familiares y los compañeros de trabajo argumentaron que creían que el de al lado habría ido a ayudarle.

A veces no somos conscientes de cuanto nos necesita otra persona o de cuento podemos hacer con nuestra sola presencia y apoyo en ocasiones especiales. Si nos excusamos en que otro se hará cargo y ese otro en que el de más allá lo hará, quizá no lo haga nadie.


lunes, 6 de noviembre de 2017

Exposición Erotic Dreams

La exposición pictórica "Erotic dreams" llega al Café Teatro en Algeciras de la mano de su creadora, la artista andaluza Piper.

Es una serie de cuadros realizados con técnica mixta, donde podemos diferenciar diversos tipos de pintura y de materiales que complementan cada obra haciéndola única y muy real.

Los cuadros están llenos de erotismo y de buen gusto, en ningún momento resultan ofensivos y están representados varios tipos de sexualidad.

La sensualidad y el erotismo son parte de la vida de cualquier persona, desde actos sutiles y llenos de inocencia como una mirada profunda hasta una mayor insinuación e intimidad.

Es un trabajo digno de admirar desde cerca, así que si tenéis la oportunidad de pasaros por allí os lo recomiendo. Son obras perfectas para decorar desde vuestro salón y dormitorio hasta un local de trabajo.

Toda la serie está a la venta y si no estáis en la ciudad pero os interesa, podéis contactar con la artista por privado en los siguientes enlaces de sus redes sociales y seguirla para no perderos nada de su trabajo.

Facebook: Virginia-Piper-Pincel-Ligero
twitter.com/pincelligero


Os esperamos en la inauguración el día 10 de noviembre desde las 21.00 horas en Café teatro donde tomar algo con amigos y saludar a la artista de primera mano para que pueda hablaros de su trabajo y hasta el 20 de noviembre.

Yo recomiendo que no dejéis pasar esta oportunidad porque es una gran obra y un perfecto regalo para haceros vosotros mismos o a un ser querido. 

Agradecemos si compartís el post para que tenga mayor difusión y pueda llegar al mayor número de personas que lo disfrute. Muchas gracias de antemano.

lunes, 30 de octubre de 2017

Especial Halloween: En el centro de salud

Me había levantado como todas las mañanas, con la única diferencia, de que tenía que ir al centro de salud a sacarme sangre. Era algo que hacía cada año para comprobar que la analítica estaba bien y gozaba de buena salud.

Al llegar al médico, vi que el ambiente estaba un poco lúgubre, pensé que serían las luces que no se habían calentado aún lo suficiente para alumbrar más.

A medida que me iba acercando a las consulta, estaba la sala más llena y con más bullicio, justo en ese instante salió una de las enfermeras que parecía no haber tenido muy buena noche.
Encendió la pantalla donde salen los números de orden y anunció que si había niños debía pasar antes que nadie.
A continuación se dirigió a las embarazadas y les dio un botecito para beber antes que nada para luego seguir con sus pruebas.

Comenzó a entrar la gente y una vez que salían, me fije en que no tenían el mismo aspecto que al entrar, cosa que me extrañó, estaban como adormilados, demasiado me parecía a mí.
Pensé que se habrían mareado al ver la sangre o quizá estaban acostumbrados a desayunar pronto y ya tenían hambre.

Cuando llegó mi turno y me iban a colocar la goma para cortar el flujo de sangre, vi que la aguja con la que se disponen a sacar la sangre, tenía un liquido viscoso.
No tardaron en explicarme, al ver mi cara, que era la nueva forma de desinfectar. Justo en ese instante una puerta se abrió y vi como toda la sangre que nos sacaban, estaba en un gran recipiente que iba conectado con unas gomas directamente a unos cuerpos sin vida que empezaban a moverse.
Sin pensarlo dos veces, quité el brazo y salí corriendo aún con la goma puesta y escuchando a los enfermeros decir a los de seguridad que me atraparan.

La sangre que nos sacaban era para revivir a los muertos y el líquido que tenía la aguja, hacía tener una dependencia a dormir durante el día y salir al atardecer en busca de la gente que no estaba contaminada para sobre poblar el planeta, exterminando cualquier tipo de vida que no fuera mitad zombi y mitad vampiro.

Llegué a la playa, me escondí entre unas rocas y me eché las manos a la cabeza. Había sucedido, no podía creerlo pero mis ojos no me fallaban, las distopía que había soñado, era cierta.

lunes, 23 de octubre de 2017

En el metro

Entro en el metro después de salir de trabajar, vuelvo a casa como cada día. Justo a mi lado se coloca una chica con aspecto poco femenino a quien empiezo a analizar de arriba a bajo discretamente.
Me parece que es un chico con aquel corte de pelo a la última moda, esos pantalones ceñidos que lo marcan todo y esa camiseta blanca, un poco amplía, pero lo justo para saber que debajo se encontraban unos senos sin ataduras.

Que raro, nunca me había parado a observar tan detenidamente a una chica, es más, voy a tener que volver a mirar porque me llama mucho la atención ese atractivo que tiene tan ambiguo.

Quedan unas cuantas paradas para llegar a casa; aún no sé donde se bajará ella, pero hoy me esta entrando mucho calor y curiosidad por saber más.
La miro discretamente y ella me observa a través del cristal negro donde se refleja todo, sabe que la estoy mirando y justo en ese instante me mira en modo escaner y se muerde el labio inferior como queriendo decir algo.

Empiezo a ponerme nerviosa y a moverme girando la cabeza, disimuladamente por si alguien se está percatando de lo que está sucediendo.

Ella aprovecha ese instante para mirarme y me hace un guiño que llego a captar por el rabillo del ojo.
Se anuncia por megafonía la próxima estación yo me dirijo a la salida; ella aprieta el botón de la puerta para que se abra, sale ella en primer lugar y no paro de seguirla con la mirada desde atrás...

lunes, 16 de octubre de 2017

No es lo mismo madre que padre

Hay que ver como influye la genética en cada ser humano... somos el resultado al fin y al cabo de una suma de ambos progenitores.

Hace unos días he podido contemplar una serie de acontecimientos un poco curiosos para mi; por no decir sorprendentes, no por otra cosa que por la edad de los individuos.

¿Hasta que punto nuestros padres y madres están ahí para solucionarnos los problemas? ¿Queremos crecer y ser independientes?
Son preguntas que me hago tras observar algunos casos.

Al parecer tener descendencia en los tiempos que estamos no puede ser muy compatible con los quehaceres cotidianos que se han hecho generación tras generación y mucho menos trabajar porque no deja tiempo para los otros menesteres.

¿Dónde hemos llegado si antes eran capaces de hacerlo todo y ahora no se puede? ¿Será por el tiempo que se le dedican a otras tareas como puede ser actualizar las redes sociales y empaparnos de todo lo que hace el vecino?

No lo entiendo; bueno pues ahí están nuestras madres y padres para ayudarnos en todo lo que esté de su mano, pero somos tan poco agradecidos que encima les faltamos diciendo que la comida no está a nuestro gusto, que que cara tiene hoy, etc...

Por otra parte tenemos que buscarnos la vida, pero ¿en ello tenemos que implicar a nuestros progenitores en los trabajos?

El contrato ¿a quien se le hace al padre o al hijo? ¿Las explicaciones a quien se le pide?
Me parece mentira que halla gente tan poco profesional que deleguen sus tareas a los padres y tener que dar ellos la cara ante las dificultades que se les presentan.

Más nos vale que en el mundo donde vivimos no nos ayuden tanto nuestros padres y seamos capaces de valernos por nosotros mismo porque tal y como está todo no aprenderemos si nos están cubriendo continuamente las espaldas, que mas vale tropezar que es igual a aprender, a que nos vayan barriendo el camino por donde queremos ir.

lunes, 9 de octubre de 2017

Alguna locución latina sin importancia

Vuelta de las vacaciones... otra vez. Madrid se aleja y el mar da la bienvenida. Es curioso como dos sitios pueden ser tan diferentes y provocar en la misma persona sensaciones tan distintas.

Antes no apreciaba mi ciudad y ahora creo que no podría ser infeliz en ella porque tiene tanto color, tantas cosas para hacer, mil sitios donde ir, cientos de todo para abrirse camino en los sueños de cada uno... es un poco frustrante que no lo viera antes.

A la vuelta todo me da pereza, todo me amarga, todo me parece más aburrido, menos encantador, menos feliz.


Hace tanto ya que salí de donde nací que ya no me siento completa en ningún lugar físico con nombre de ciudad.  

Me parece que solo cinco minutos en suelo andaluz han bastado para que vuelva a tomar las palabras a medio vocalizar y a que aspire las eses para empezar. Me había costado semanas aprehender de nuevo mi castellano de nacimiento.

La culpa de todo la tiene el haber dormido poco, el volver a tener lejos a tantas personas importantes que quiero, el hecho de empezar la rutina y la depresión incipiente y temporal pre cumpleaños que tiene rima fácil.

He repetido tantas veces el mismo ritual al ir y venir que me parece vivir el día de la marmota un par de veces al año, un déjà vu puntual y repetitivo.

Todo es diferente, el olor, el modo de hablar, el ritmo al caminar, el color de cada ciudad, la manera de vestir, de comportarse y hasta de cocinar.

Por más tiempo que pase siempre me parecerá curioso y maravillosa la comparación por tanta diferencia.

Al final da igual de donde seas, todos somos humanos, habitantes de un mismo país que a veces parece que se separa pero que como dijo aquella vez el sombreo seleccionador, es necesario que cada vez estemos mas juntos, para ayudarnos, para hacernos más fuertes... Por propia experiencia sé que al final la diferencia real es nada y que lo mismo es ser madrileño, español, europeo, terráqueo... somos del mismo mundo.