lunes, 26 de marzo de 2018

Erato

El día 21 de marzo fue el día de la poesía; no pensaba escribir nada sobre ella, total, ya he escrito acerca del poemario que publiqué y he hecho algunas entradas subiendo poemas.

Sin embargo, ese mismo día, subí a mi cuenta de Instagram un fragmento de uno de mis poemas y una amiga me escribió y me dijo: el poema del otro día me llegó.
Eso me hizo pensar, mi amiga es una persona a quien no le llama demasiado leer y mucho menos poesía y con todo se había molestado en leer esos pocos versos y se dio cuenta de que le gustaban, de que empatizaba con ellos y de que tenían que ver con su vida o con algún aspecto de su momento actual.

No a todo el mundo el gusta la literatura y la poesía es un género bastante olvidado, considerado aburrido, antiguo, pesado, quizá hasta intenso llegando a desagradar.
Confieso que no soy muy amante de los clásicos, que algunos de ellos también me aburren y que no fue hasta la adolescencia cuando empecé a entenderla y a sacarle jugo.
Cristina Peri Rosi tuvo la culpa; con un estilo de poemas que no rimaban, no aburrían, eran totalmente opuestos a lo que yo consideraba poemas y por eso me conquistó.

No empecé a escribir poesía en serio hasta los veinti... algo y desde entonces no he pareado; son poemas de verso libre, prosa poética o como quiera llamarlo cada uno, para mí es una liberación, una pasión, un descanso, una aventura, es algo que me da felicidad.

Creo que es una parte de la literatura poco comprendida, que se da por hecho que es aburrida y pocas veces se le da una oportunidad... hasta ahora; desde hace unos cuantos años, existe una corriente de poesía contemporánea que lo está cambiando todo, jóvenes promesas y no tan jóvenes estamos moviendo este tipo de escritura que la mayoría de las veces se sale de la estructura antes establecida y curiosamente encanta.


Cada vez más personas se animan a escribir, a leer, hasta hay lugares donde cada noche se recita poesía y montones de cafeterías o pubs que están dispuestos a promover este tipo de arte y que pueda llegar más fácilmente a la gente que siempre lo ha prejuzgado.

Evidentemente no va a gustar a todos, ni se pretende, pero si como pasó con aquella amiga mía, hay algunas personas que la leen o la escuchan son capaz de sonreír, de llorar, de enternecerse con ella, habrá valido muchísimo la pena.

Siempre digo que las poesías son canciones sin acompañamiento musical y ya música es poesía con instrumentos y ¿a quien no le gustan las canciones si casi siempre dicen y llenan tanto?

Si os gusta leer os invito a que la descubráis y si no os gusta, ¿qué perdéis? Los poemas son historias cortas que están esperando una oportunidad y quizá os sorprendan.


lunes, 19 de marzo de 2018

De la mano

No es el día ni la semana, ni siquiera el mes del orgullo lgbt, ni el de la visibilidad lésbica o de los transexuales o intersexuales, ni ningún otro que se les parezca.

Por eso es un momento estupendo para escribir sobre el tema, porque no se celebra nada y son cosas que se debe respetar y poner en práctica todos los días, como con el día de la mujer que ha sido este mismo mes o el de los enamorados; que no sea algo de unas pocas horas, que tenga sentido siempre.

Empezaré por decir que no sé mucho acerca de los hombres, no lo soy y mi pareja no o es; mi relación con ellos es bastante lejana y aunque hay hombres por todos lados no es que yo me relaciones especialmente con ellos de cerca.
Por eso creo que no los conozco, no sé bien como piensan, ni lo que quieren, qué cosas les asustan y cuáles les hacen sonreír, solo puedo dar por hecho a base de tópicos y creo que eso es injusto, como siempre que hacemos nuestras conclusiones intransigentes por las cosas que pensamos saber.

Supongo que al ser mujer y pertenecer a un minoría  que lucha por la igualdad y no discriminación, siempre estoy demasiado ocupada en mirar mi propio ombligo, en estar a la defensiva pensando en un posible ataque. Sin embargo, sé que los hombres no tienen que ser enemigos, deberíamos ser todos aliados.

Me parece que tienen sus propios temas, que estamos todos tan condicionados a lo que supuestamente debemos ser y lo que se espera de nosotros, que a veces no nos permitimos ser naturales porque no está bien que los hombres lloren, ni que muestren su sensibilidad, lo hombres deben ser unos machotes, trabajar para mantener y cuidar de la familia, beber cerveza, adorar el fútbol, los coches y ser unos manitas, deben sacar a la mujer y los hijos el domingo a pasear por ahí y comer fuera, deben, deben, deben... pasa igual que con nosotras.

¿Qué hay de los hombres que aman la poesía, el ballet, que son amos de casa, que lloran como magdalenas viendo un culebrón, que son delicados y no saben ni cambiar una bombilla?

Ah, ya que son todos maricones...

En principio es más fácil y cómodo ser hombre en esta sociedad machista y patriarcal y si ya le unimos ser blanco, rubio y heterosexual es la perfección... en fin.

Quizá me esté equivocando, tal vez en este momento que tengo de empatía no esté acertando en nada, pero a mí me parece que es muy difícil ser mujer... y también hombre y no solo entre ellos sino a la vista de las féminas que desgraciadamente aún dan por hecho ciertos comportamientos que se supone que debemos tener cada sexo.


Es difícil ser diferente, es complicado cambiar y tener otra mentalidad para los que te desaprueban, lo entiendo.

Hacer lo que no se espera de ti porque es lo que te hace feliz (dentro de unos límites, evidentemente) me parece de valientes.

Todo esto viene porque hace poco vi a dos chicos gays de la mano, paseando tan felices por mi barrio y es algo a lo que no suelo estar acostumbrada porque es menos habitual que ver de la mano a dos muchachas.
Un hombre se paró y se dio la vuelta para mirarlos. Soy muy consciente de que los miró pensando algo muy diferente a lo que estaba pensando yo al observarlos.

El cuadro es una obra de la artista Piper, de su serie "Erotic dreams". Si queréis saber más sobre ella, pinchad en el enlace Piper


lunes, 12 de marzo de 2018

El abrazo

A veces conoces a una persona que tira por tierra todas las creencias que tenías sobre la humanidad y sobre la amistad.

Llega, poco a poco y de manera circunstancial y sin saber cómo, logra quedarse. Te demuestra más en pocos meses que muchas otras que conocías y se llamaban amigas desde hace años.

Te cuida, se preocupa por ti, te aconseja, te apoya, se alegra cuando te pasan cosas buenas, escucha tus preocupaciones, es cariñosa, empática, puedes hablar y contarle de todo y confías en ella porque sí y eso que con el resto no eres de esa manera; conclusión: la tienes que querer y no te arrepientes porque te sale de corazón y es alguien con quien hablas cada día y si falta uno, la extrañas. 

Otras veces conoces a una persona muy diferente de las demás; te advierte que es difícil, que es poco sociable, que se agobia, que no sabe si se quedará y que no siempre quiere cariño del resto de personas. Es tan complicada que, sin remedio, la adoras.

Con la primera puedes ser tú y también con la segunda. Lo malo de esta historia es la distancia; vivir a decenas de kilómetros y no poder compartir nunca el tomar algo en una bar, o una exposición en un pub o un recital de poesía en una cafetería.

Y de repente un día, sales por ahí con el coche de unos amigos y te acercas donde ellas están pero vas a otro desvío y sabes que se encuentran tan cerca y tan lejos a la vez, que te duele la cabeza solo de pensarlo.

Sigues disfrutando del paseo, del día, comes fuera, haces algunas fotos y alguien sugiere que vayamos a un sitio genial a cenar y casualmente está donde viven tus amigas o bastante cerca, lo suficiente para que una de ellas salga de casa corriendo con las ganas y la intención de poder darte por fin un abrazo en persona.

Desde luego no eres capaz de cenar tranquila y eso que el sitio donde te han llevado no puede hacer cosas más ricas, pero tú no paras de mirar a la puerta porque el cualquier momento va a aparecer alguien que lleva meses con ganas de darte un abrazo y tú también.

Al final llega el momento que te apetecía tanto desde hace meses y puedes abrazar a una y después a la otra y aunque solo son unos pocos minutos, el día de viaje en coche ha merecido aún más la pena y la reseca que te dejan las pastillas para el mareo también han merecido la pena y haber comido en un sitio un poco regular en un pueblo perdido también ha merecido la pena (porque el brownie aunque escaso estaba que no veas jaja) y te vuelves para casa con una sonrisa de oreja a oreja y repitiendo lo sucedido en el día una y otra vez para que no se olvide nada.

lunes, 5 de marzo de 2018

Energías

Todos somos energía, que vamos recargando y gastando a diario. Esa energía puede ser positiva haciéndonos sentir y vivir de forma mas alegre creando y dando felicidad a quienes están cerca o lejos de nosotros porque esta tiene la capacidad de viajar a través incluso de las palabras enviadas por mensajes instantáneos.

Evidentemente donde esta el yin también se encuentra el yang, y también nos encontramos con personas negativas o nosotros mismos en algunos momento donde todo lo vemos negro o gris depende del día, pero tenemos que ser capaces de transformar esa energía en positiva y llenarnos de ella porque es la que mueve el mundo a estés que tanta falta le hace y que estamos minando cada uno de nosotros día a día.

Tenemos que ser capaces de creer en nuestros sueño luchar por ellos y conseguirlos, además siempre tenemos algún apoyo que nos va a animar en esos momentos que estemos fatigados y nos dará ese aliento diciéndonos que cree en nosotros que sigamos adelante.

Nadie dijo que camino hacia los sueños fuera fácil pero que vamos a vivir en un mundo de lamentaciones y de y si yo....
No merece la pena esa energía positiva hay que enfocarla en lo bueno y poco a poco todo lo que nos rodea será de esta forma más positivo y llegará más cosas buenas hacia nosotros porque las estamos atrayendo.

Por el contrario si estamos lamentándonos de esto y aquello, llegarán noticias negativas y personas que desprendan negatividad a nuestra vida entrando en un circulo del que tenemos que reinvertir.

En alguna ocasión escuche a unos amigos hablando de las energías que cuando damos amor del bueno con la pareja ese amor permanece en la pareja aunque el hombre necesita cargarse mas que la mujer pero en cambio si ocurren encuentros fuera de la pareja esa energía buena, positiva, que transforma se pierde.

Y es así de sencillo somos energías y cuando abandonamos la envoltura que tenemos en el plano terrenal y vamos a formar parte del mundo de otra manera siempre será mejor de hacerlo habiendo teniendo buenas experiencias que siendo una energía triste y atormentada.

Con esto os brindo la oportunidad de pensar y dar amor y positividad por donde quiera que vayáis y todo empezará a fluir mejor en vosotros mismos.