lunes, 19 de junio de 2017

¿Dónde te quedaste?

¿Dónde te quedaste?
Sé la respuesta,
vagando por los recuerdos
aquellos que no volverán
no, no volverán.

Me equivoqué al callar
recuerdos buenos,
momentos vividos
no volverán a mí.

Quiero que vuelvas,
me siento tan vacía
no soy nada sin ti,
luchemos juntas
solas hasta el final.

No vivas del pasado
sé feliz,
aquello no volverá a mí.

Recuerdos buenos
momentos vividos
jamás volverán mi.

Ahora eres libre
¿Qué podemos ser?
Mira en el interior
¡Ya lo se!
déjate llevar y relájate
siempre aquí estaré.

lunes, 12 de junio de 2017

Sara

El día 9 de mayo a las 12.33 exactamente, mi amiga María estaba contándome que esa misma mañana se había enterado de que el bebé que estaba esperando iba a ser una niña y que ella y su marido la llamarían Sara y de repente y sin paños calientes me soltó: ¿Quieres ser su madrina? y puso un montón de caritas riéndose no sé si porque estaba nerviosa de decírmelo o porque se imaginaba lo nerviosa que me estaba poniendo yo al leer
sus palabras.

Me dijo que lo tenía claro desde que se había quedado embarazada y yo no podía dejar de temblar y sonreír de la emoción y del estado de shock que tenía en lo alto.

Madrina, me repetí una y otra vez. Yo nunca había pensado en serlo, ni me llamaban la atención los niños ni he tenido nunca instinto maternal, ni siquiera tengo sobrinos o peques muy allegados, cerca.

Pero sin dudarlo dije que sí. Quizá porque adoro a la madre y es mi mejor amiga y porque según lo iba meditando me di cuenta de lo que debe pensar ella de mí como para darme una responsabilidad y regalo semejante.

Ella opina igual que yo, que madrina y padrino para un hijo no debe ser cualquiera, que eso significa ser una persona importante y sobre todo presente en la vida del bebé, apoyarle, ayudarle, marcriarle un poquito jeje pero más que nada, estar.
Que siempre puedan contar contigo porque es como si fueras de verdad alguien de la familia, no un monigote que se viste guapito el día del bautizo y ya está.

Fueron pasando los meses, yo me ponía nerviosa, imaginaba como sería la pequeña y deseaba ver su cara, sus manitas, sus piececitos, sus ojos y su sonrisa. 
Su madre me mandaba las ecografías y yo me emocionaba, más de lo que hubiera pensado que sería capaz, más de lo que había creído que pudiera ser eso. Madrina, me repetía a veces cuando lo pensaba y sonreía.

No se me olvidará el momento en que la vi por primera vez, tenía tan solo unos días y estaba acostada en su cochecito. Era pequeñita y preciosa, le toqué las manitas y cuando, torpemente la cogí, me agarró un dedo; tengo una foto que lo demuestra jaja y a veces la miro y me hace sonreír. También es un poquito mi pequeña, nuestra pequeña.

Los bebés me dan miedo, que se caigan, que lloren y no sepas por qué y todas las posibilidades habidas y por haber, me da vergüenza decirles cosas para que se rían y en general no se me dan bien hasta que saben hablar y jugar, es decir, cuando llegan por lo menos a los tres años. Con Sara ha sido diferente.
Vivimos lejos y puedo verla poco, pero las veces que he tenido la oportunidad si he sentido esa cosilla de ternura y cariño que se les despierta al resto de personas y que es muy bonito, lo confieso.

El caso es que hace tan solo unos poco días la bautizamos y se me llena la boca al decir que soy su madrina y el corazón cuando su madre me dice que no podría haber tenido una madrina mejor y una tía tan genial como mi novia. Engordo diez kilos solo de pensarlo.

Ahora solo tiene unos meses pero algún día leerá lo que su madrina dijo de ella y lo que significa para mí tenerla en mi vida y que ella vaya a tenerme en la suya. Te quiero bonita, Sara, Sari, Sarita, diga lo que diga tu madre.

lunes, 5 de junio de 2017

Re, non verbis

La obra de la artista Piper, Re non verbis, pertenece a una serie llamada Intra mundum donde se interpretan los mundos interiores de algunas personas a través de la pintura.

En este caso vemos un lugar donde poder meditar, relajarse y pensar, a ello nos invita claramente esta pintura.

Creado con la intención de que siempre conservemos nuestro lugar de descanso donde nos encontraremos con nosotros mismos, sin que nos perturbe nada del exterior.
Por eso la mar está el calma como un espejo que refleja lo que sucede alrededor, en este caso el reflejo del sol que es el comienzo de un día pues está naciendo y que nos permite ir cogiendo energías para una nueva aventura que nos depara la jornada.

Las dos siluetas que aparecen en segundo plano son nuestros familiares que nos observan sin querer interrumpir nuestro momento de paz, pero mostrando su posición de pilar, de apoyo.

La flor que sostiene la mujer es la meta, el sueño que persigue por eso lo trata con tanto cuidado porque no quiere que se desvanezca antes de que pueda cumplirlo.

La palmera fuerte es capaz de aguantar el paso del cinturón de lluvias torrenciales que le dan un buen sustento a la mujer para pensar bien los pasos a seguir para alcanzar su meta.

Es una pintura magnífica y de cerca se pueden admirar, sobre todo, los detalles y dedicación en cada pincelada a la palmera.