lunes, 6 de mayo de 2019

Caída de mito

Estoy segura de que lo he dicho muchas veces y para quienes no me han leído nunca lo vuelvo a comentar, soy una persona altamente intensa.
Me considero emocional hasta la médula y todo el mundo "sensaciones y sentimientos" es extremadamente importante para mí.
No está de más comentar que también tengo en mi haber otras "virtudes" como el hecho de que soy un poco obsesiva, bueno no, mentira cochina, muuuuuyyyy obsesiva.

Una de las cosas que me encantan es ver películas y series, ademas de leer y escribir que me apasiona; así que suelo tener la costumbre de buscar sobre la serie o película que sigo o que he visto, para recopilar más información.
Busco sobre si está basada en libros, quién es su director, si habrá más partes y sobre todo investigo acerca de los actores que intervienen en ella.

Algunas veces se da la circunstancia de que alguna de las actrices me encanta, aclaro que no es porque sea la más guapa de turno ni van por ahí los tiros, sino que me llama la atención por algo en particular.

Con el tiempo en que vivimos donde todo es tecnología y redes sociales, es muy fácil seguir a los famosos que nos gustan y que admiramos, ver lo que comen, donde viajan, escenas de sus trabajos, familia, amigos, mascotas... es parte del día a día, leemos sus opiniones, nos enteramos de la música que escuchan y hasta sabemos a quienes admiran y siguen ellos.

Yo desde luego tengo varias redes sociales, sigo a personas que me interesan y me siguen a mí. Algunos están interesados por el blog, porque han leído mi libro, porque también son blogueros, escritores, youtubers, o simplemente amantes de la poesía y de la lectura en general o por mil razones más que hacen que nos gusten las cuentas de unos o de otros.

Siempre que me escriben procuro contestar, admito que algunas veces puede que no lo haya hecho porque he leído el mensaje corriendo o en un momento en el que no podía contestar y quizá luego se me ha pasado, pero considero que si todas las personas tienen sentimientos y nadie es más que nadie aunque sea público o famoso, lo menos que podemos hacer es ser educados.

Por lo general soy una persona introvertida, me cuesta eso de echarle valor a según que cosas o circunstancias, pero de vez en cuando tengo un arranque de valentía y me dejo la vergüenza en casa y entonces hago cosas como escribir a una persona que me encanta en una red social.


A veces cuando admiramos a alguien que nos parece inalcanzable nos vemos muy pequeños a su lado o como si no tuviéramos derecho a dirigirnos a esa persona y hablarle, nos cortamos a nosotros mismos pensando: ¿y quién soy yo para decirle nada? ¿Cómo me va a contestar?


Sin embargo a veces contestan, puede que con un gracias escueto aunque educado, quizá  con total naturalidad te escriban un mensaje largo y amable o incluso que empiecen a mantener unas charlas agradables y esporádicas.


He tenido de las tres. Si ha sido con cantantes o actrices o gente del mundo audiovisual la respuesta ha sido muy corta, desde un emoticono hasta alguna frase de un par de líneas. 

En esas ocasiones te sale la vena friki y fan fan de póster o de adolescente flipada e histérica porque te han visto, leído y contestado y te hacen la más feliz del planeta por unos segundos. Luego te das cuenta de que es una chorrada y la emoción baja hasta ponerte de nuevo en la tierra y realidad.

Cuando me he aventurado a escribir a personas del mundo literario he tenido algo más de suerte, primero fue con una escritora de novela hace más de quince años y por correo electrónico, ya que eso de las redes aun como que no y luego con una poeta muy conocida que también resultó un encanto. 

No sé si será por aquello de que son mujeres de letras y la afición a la palabra es mayor o fue casualidad, pero el caso es que fueron mucho más amables, cercanas y encantadoras y desde luego más humildes que es algo que creo maravilloso en alguien publico que no ha dejado que se le suba la fama.

Creo en la libertad y por supuesto que nadie tiene obligaciones, menos un famoso con un admirador.
Hay un actriz en concreto que me ha inspirado para escribir esta entrada en el blog; la vi en un cortometraje y me encantó, después descubrí que hacía un personaje maravilloso en una serie diaria que ayuda a ser libres y visibles a muchas personas que necesitan ser respetadas y aceptadas por pertenecer a una minoría.

En seguida me enganché a la historia, a su personaje y a ella como actriz y como parecía ser en persona, sin maquillaje.
La escribí un textaco por una red social y me contestó agradeciendo mis palabras, al tiempo la volví a escribir para felicitarla por un premio que iba a recibir y volvió a contestar con un gracias.

Hace unas semanas le vi una publicacion donde salía leyendo y pensé que me apetecía que leyera mi libro, Huevos revueltos para desayunar, el poemario que tantas alegrías y satisfacciones me está dando y que está lleno de sentimientos, de amor, de pasión , de historias reales y que conectan fácilmente con cualquiera porque todos nos enamoramos y desenamoramos, tenemos miedo, buscamos la felicidad...

La cosa es que me dejé llevar y había pensado en escribirle para decirle que quería regalarle un ejemplar y que me informara de donde podía enviárselo; aún no lo había hecho cuando vi que estaba de viaje en la provincia donde yo vivo. 
Lleva días recorriendola y subiendo fotos, incluso ha pasado por mi ciudad camino a otra contigua donde se reunió con amigos.
Pensé que esta era mi oportunidad y yo ni corta ni perezosa le escribí, emocionada e ilusionada y le dije que estaba muy cerquita de donde yo vivo y que quería regalarle mi libro, que sería genial si pasaba por donde estaba yo porque dárselo en persona estaría mejor aún.

Al poco tiempo lo vio, pensé que me contestaría con alguna excusa educada porque evidentemente no iba a perder el tiempo con una fan y que quizá me diría alguna dirección donde mandarle el regalo.

No lo hizo, me dejó en visto, me "rompió un poco el corazón" por decirlo de alguna manera y no creo que vaya a volver a contestarme.
Estoy escribiendo este post porque he sufrido una caída de mito, porque me ha dolido la indiferencia de una persona famosa que yo adoraba y me ha puesto triste.

No sé, yo escribo libros, quizá pueda ser importante para alguien como para mí lo son otros, quizá pueda alegrar a alguien con mis palabras como lo han hecho conmigo y si me escribe alguien o se me acerca después de un recital u otro evento para decirme que le encantan mis poemas o para, simplemente hablar conmigo, quiero ser agradecida y amable, tener toda la paciencia del mundo aunque mi día haya sido una mierda y demostrarle que esa persona es quien me alegra y me da vida a mí con su admiración y no al contrario.
Quizá es lo que esperaba de ella, ingenuamente, por supuesto, pero supongo que habría sido algo bonito.

¿Os ha pasado alguna vez esta caída de mito? Me encantaría saber quien os gustaba y después os ha decepcionado. Un abrazo, roquitas.

1 comentario:

  1. Hola niña,
    Yo creo que las cosas se dan siempre. Llevo una semana que quería contactar contigo y entre que no queria molestar y que sé que estas muy ocupada y el tiempo que ha pasado pues te lo dejo por aquí, escribes bien, no te hace falta ni tan siquiera que te lo digan, lo haces bien y ten por seguro que las personas que lo vean te lo dirán porque les gustará, no podrán callárselo. Entiende que tienes una bonita tinta, eres transparente y me juego lo que sea que muchas personas te aprecian pero dejame que te diga una cosa: A algunas personas le gusta que te vaya bien, pero no mejor que a ellos.

    Espero poder dejarte un mensaje con algo más de concreción. Te admiro y no es coña. Valora, como estabas hace un año que has conseguido, quien ha estado ahí, quien no, y que te ha hecho tan feliz en este tiempo. Escribe para ti, luego ... los incovenientes, se le pasa el ojo pero no se les hace todo el caso que se merecen.

    Sigue, puedes y lo estás demostrando.

    Saludos!! cómo siga te dejo la biblia pero espero que te haya ayudado.

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